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La piel: Nuestra gran desconocida.

Actualizado: 19 oct 2023



La piel es el órgano mas grande de nuestro cuerpo. Podemos verla, tocarla e incluso sentirla y aun así sigue siendo todo un misterio.


Nos aísla del mundo exterior formando una barrera contra los microorganismos, las agresiones químicas y mecánicas, los tóxicos, el frio, el calor y las radiaciones ultravioletas pero al mismo tiempo se comunica con nuestro interior.

Ejerce un papel muy importante en el mantenimiento de un correcto equilibrio de los fluidos corporales evitando la perdida transcutánea del agua. De ella también depende que tanto el equilibrio térmico como la transmisión de información externa a través del tacto, la presión, la temperatura y el dolor funcionen con total normalidad.


¿Sabíais que a través de la piel externalizamos nuestros sentimientos? Prueba de ello son esas situaciones en las que nos sonrojamos o palidecemos, ¡Es mas importante de lo que creemos!


Por ello debemos tratarla con todo el cariño y respeto que se merece. Pero para ello primero debemos conocerla a fondo.


Estructura de la piel


La piel se divide en tres capas:

  1. Epidermis

  2. Dermis

  3. Hipodermis

Epidermis


La epidermis es la capa mas externa de la piel. Es una zona donde se encuentran la mayoría de las células que la conforman. Aun mas, es la única capa que consiguen atravesar los cosméticos que utilizamos.

La epidermis a su vez se divide en cinco estratos:

  • Estrato corneo: Es la capa mas externa de la epidermis, aquella que podemos ver y tocar. Está formada principalmente por lo que llamamos "manto hidrolipídico" en el cual encontramos queratinocitos muertos, lípidos epidérmicos, secreciones acuosas del sudor y secreciones grasas. Este manto formado por agua y grasa forma una barrera protegiéndonos de patógenos y agresiones externas y ayuda a mantener un pH óptimo. Cuando esta barrera se altera por cualquier circunstancia aumenta la posibilidad de que nos encontremos con una piel deshidratada o tengamos que enfrentarnos a ciertas patologías como la rosácea o la dermatitis.

  • Estrato lúcido: Solo se encuentra en zonas como la palma de la mano o las plantas de los pies.

  • Estrato granular y estrato espinoso: En ellos se sintetizan los lípidos epidérmicos. A través de estas capas los queratinocitos van madurando y diferenciándose hasta llegar al estrato corneo.

  • Estrato basal: Capa mas profunda y donde nacen los queratinocitos. Estas células producen queratina, cuya función principal es la de mantener una piel impermeable y fuerte. También encontramos melanocitos, los cuales producen la melanina, pigmento que genera nuestro color de piel, ayuda en el bronceado y nos protege de las radiaciones ultravioletas.

Otras células que podemos encontrar en la epidermis son las células de Merkel (localizadas en lugares con alta sensibilidad táctil) y las células de Langerhans (involucradas en la respuesta inmune).


Dermis


Es la capa intermedia y la que aporta soporte, firmeza y elasticidad gracias a la presencia de fibras de colágeno y elastina. Estas a su vez están impregnadas de un gel, el acido hialurónico, que mantiene la piel hidratada y tersa. Por otro lado, la presencia de fibroblastos hace que el proceso de cicatrización se lleve a cabo de forma correcta.

¿Por qué es tan importante?

La dermis es rica en un sistema de vascularización por el cual se mantiene unida a la epidermis manteniéndola de esta forma nutrida. Es en esta capa donde al hacernos una herida o un corte sangramos, de ahí que los fibroblastos desempeñen una papel importante si queremos que nuestra piel vuelva a su estado inicial.

Esta red vascular también controla el funcionamiento del sistema termorregulador de nuestro organismo evitando efectos negativos como consecuencia de cambios extremos de temperatura.


A partir de los 30 la síntesis de colágeno y elastina disminuye por lo que es recomendable utilizar cosméticos que contengan estos activos si queremos que nuestra piel luzca sana.


Hipodermis


Es la capa mas profunda y está formada principalmente por adipocitos, células encargadas de la acumulación de grasa. Por lo tanto esta capa funciona como un gran almacén de energía.

También ayuda a mantener una temperatura óptima junto con la dermis y protege nuestros huesos y órganos de grandes impactos gracias a su actividad amortiguadora.


La distribución, el numero y el tamaño de los adipocitos varia según distintos factores como la edad, el peso y el sexo. En mujeres es mas frecuente en glúteos, caderas y la parte inferior de los muslos. En hombres sin embargo destaca en la parte baja del abdomen, espalda y la cintura.


Anejos de la piel


Los folículos pilosos, las uñas, las glándulas sebáceas y las sudoríparas tienen un papel muy importante en el correcto funcionamiento tanto de la piel como de nuestro cuerpo.


Los folículos pilosos se localizan principalmente en el cuero cabelludo pero también los encontramos en axilas, pubis, brazos y piernas. Están asociados a las glándulas sebáceas, de ahí que estas zonas generalmente sean mas grasas. Estas glándulas liberan lípidos que favorecen el equilibrio del manto hidrolipídico de nuestra piel.


Las glándulas sudoríparas están localizadas por todo el cuerpo destacando en manos, axilas, áreas genitales y pies. Sor las encargadas de liberar el sudor, ese liquido tan desagradable ante nuestros ojos y olfato pero a su vez tan necesario. El sudor juega un papel muy importante en el control de la temperatura corporal mediante un proceso llamado transpiración. Cuando nos encontramos en ambientes muy cálidos, en situaciones que nos generan nerviosísimo o practicamos deporte nuestra temperatura aumenta. Para contrarrestarlo, nuestro cuerpo pone en marcha la liberación del sudor que al entrar en contacto con el exterior se evapora haciendo que nuestra temperatura corporal descienda inmediatamente. ¡Normalicemos el sudor!


¿Y que pasa con las uñas? Intervienen en el tacto, la motricidad fina y la prensión. Gracias a ellas somos capaces de agarrar objetos sin que se nos caigan y manipularlos a nuestro antojo. También protegen nuestras extremidades de traumatismos graves.


Como veis, todo tiene su función.


No todo son células



Nuestra piel no solo está formada por células. En ella también conviven virus, bacterias, hongos y parásitos. Pese a que no podamos verlos ahí están. Y como ya os podréis imaginar no están ahí por que si.


La microbiota cutánea ayuda a protegernos de agentes patógenos externos, mantiene el pH de nuestra piel para que el manto hidrolipídico no sufra alteraciones y participa en la regulación del sistema inmune sistémico. Una microbiota en perfecto equilibrio evitará la aparición de infecciones cutáneas, tales como la rosácea, la dermatitis y el acné, entre otras. Por eso es muy importante que nosotros también pongamos de nuestra parte y ante cualquier signo que pueda alertarnos debemos solicitar ayuda a un profesional de la salud.


Hablar de la flora cutánea es un tema muy complejo y extenso que trataré mas en detalle en otro post.


¿Toda nuestra piel es igual?


La respuesta es no. Como ya hemos visto la piel es un órgano muy complejo y cuya composición esta influida por varios factores por lo que su estructura y comportamiento va a depender en gran medida de su localización.


Uno de estos factores es el pH. Ya sabemos que este ayuda a mantener el manto hidrolipídico estable lo que os puede hacer pensar que sus valores van a variar dependiendo de la zona corporal. ¡Cierto! Las áreas donde se secreta mas sebo como la cara, el cuero cabelludo, la parte superior del tronco y las orejas tienen unos valores mas bajos de pH haciéndolas mas ácidas. Por otro lado, el resto del cuerpo tiende a tener unos valores mas altos, alrededor de 5,5.


La presencia de glándulas sudoríparas y sebáceas también dotan a la piel de unas características especificas. Las glándulas sebáceas mantienen hidratado y brillante el cuero cabelludo. Las glándulas sudoríparas presentes mayoritariamente en axilas, áreas genitales, manos y pies promueven un ambiente húmedo óptimo para el crecimiento de hongos y bacterias. Mantener una higiene correcta en estas zonas es primordial.


Hay que destacar que tanto manos y pies comparten ciertas peculiaridades a nivel estructural. La zona superior tanto de las manos como de los pies esta formada por una piel mas fina, expuesta constantemente a agresiones externas y a un lavado continuo lo que la hace mas susceptible a la sequedad o la irritación. Las palmas y las plantas por el contrario suelen ser mas gruesas gracias por un lado a la presencia del estrato lúcido y a un engrosamiento del estrato corneo. Si este engrosa demasiado puede dar lugar a lo que comúnmente llamamos callosidades. Otra curiosidad es la presencia de dermatoglifos o lo que es lo mismo, esos característicos pliegues que dotan a nuestras extremidades de un valor único.


No debemos olvidarnos del gran papel que desempeña la microbiota. Esta es única en cada uno de nosotros y varia dependiendo de la localización. Ya hemos visto que funciona como una barrera para impedir la entrada de patógenos extraños y que esto sea así va a depender mucho del pH. Si los valores de pH cambian, la composición de la microbiota cambia y viceversa. ¡Es un circulo vicioso!


Como veis, todo esta milimétricamente diseñado en base a las necesidades y funciones de nuestro cuerpo. Es importante saber que no todos los cosméticos funcionan para lo mismo, ni un mismo cosmético destinado al cuidado de una zona concreta funciona para todo el mundo. Es nuestra responsabilidad hacer un uso correcto y racional de los mismos pero para eso primero debemos conocer nuestra piel.


¿Qué piel tengo?


Saber con exactitud con que piel convives puede ser una tarea tediosa dado que es un sello de identidad. Viene determinada, entre otros factores por la genética. Cada uno de nosotros posee una piel única, con un determinado grosor, tono de color y textura.


Para que a los profesionales de la salud nos resulte mas cómodo y sencillo de abordar este tema se ha clasificado la piel en cuatro tipos. Cuando nos referimos a estos tipos solemos hacer referencia a la piel de la cara que es donde encontramos mas variedad y suele cambiar de forma mas notoria con el paso de los años.


¿Qué tipos podemos encontrar? Resumiendo:





Es muy importante que nos familiaricemos con nuestra piel para así darle los cuidados que se merece.

Por otro lado hay que tener en cuenta que su estado puede variar debido a situaciones de estrés, cambio de estación del año, contaminación, temperaturas extremas, cambios en nuestra alimentación, falta de descanso, e incluso alteraciones hormonales como el embarazo y la menopausia, haciendo que sea propensa a desarrollar infecciones, irritaciones, sequedad... En estos casos puntuales las necesidades cambian y los cosméticos que utilicemos también han de hacerlo pero siempre recurriendo a un profesional. Nada de experimentar con nosotros mismos.


¡Mantener una piel sana es una carrera de fondo a cuya meta siempre se llega con perseverancia y ganas!

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